‘Una vaca feliz da más leche y de mejor calidad’

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El director de Gaza está convencido de que la calidad está en el origen. Trabaja desde hace años para que sus granjas sean más modernas y eficientes
Aunque el titular suene a eslogan, José Luis Calvo el director gerente de la cooperativa zamorana Gaza, encargada de seleccionar, envasar y distribuir la nueva leche de vaca Tierra de Sabor, lo lleva a gala. Lo suyo es entusiasmo y pasión -contagiosa- por las vacas. Tanto que en sus granjas éstas reciben todo tipo de cuidados y mimos. Espacios acogedores, camas limpias para dormir en cómodos colchones, podólogos para que las arreglen las pezuñas, selección genética y hasta rascadores que las masajeen y complementen su aseo.
Y no sólo por una cuestión estética o de bienestar animal, sino también de rentabilidad, ya que produce más. Gaza lleva años apostando por granjas de vacuno modernas y con la calidad por bandera. Y es lo que traslada a cada brik de la leche que acaba de nacer con la enseña del corazón amarillo.
¿Por qué hay que beber leche de vaca Tierra de Sabor?
Por dos razones básicas. La primera y fundamental es porque es una leche de mayor calidad, lo que ya es suficiente. Está producida aplicando todos los métodos, cuidados y controles sanitarios modernos, respetando el bienestar animal y el medio ambiente. Y, segundo, porque es de Castilla y León y consumiéndola estamos protegiendo el territorio, manteniendo ganaderos en el medio rural, que son los que mantienen el territorio.
¿En qué consiste el bienestar animal y en qué se traduce para la calidad final de la leche?
Aplicamos un montón de medidas preventivas. El bienestar animal parece que es un concepto filosófico, y lo es, pero también económico. Es decir, cuidamos a la vaca porque pensamos que a los animales hay que cuidarlos, pero también por un criterio económico, porque un animal feliz, un animal bien cuidado nos lo va a devolver en rendimiento económico.
¿Cómo se consigue?
Nuestro equipo de veterinarios redactó las guías en las que se ha basado el Ministerio de Agricultura para hacer la legislación posterior. Por eso nos ha resultado fácil cumplir requisitos exigentes, ya que los cumplíamos con creces de antemano. No se trata de uno o dos controles, sino de 180, articulados en torno a seguridad del producto, bienestar animal y medio ambiente.
¿A nivel práctico?
Exigimos que el descuerne se haga con anestesia, que no se corten los rabos, que se haga la pedicura con un arreglo de pezuñas como mínimo cada seis meses, recomendamos que haya rascadores para los animales, y ahora se mira mucho el estado de la cama, se tiende a poner colchonetas y cada vaca tiene su neopreno.
¿Pedicura?
Son animales que están en un recinto más o menos cerrado y las pezuñas les tienden a crecer; lo hace cada una para su lado y tienden a pisar mal. Ese pisar mal desequilibra las cargas mecánicas del animal, sus patas, y empiezan a tener artrosis. La artrosis conlleva inflamación, la inflamación dolor y eso estrés, y el estrés provoca leche de peor calidad.
Al final, parece que una vaca feliz da buena leche…
Efectivamente, pero nuestras exigencias de calidad son máximas. Exigimos que la leche tenga menos de 50.000 gérmenes por mililitro cuando lo autorizado legalmente son 100.000, y menos de 350.000 células somáticas, cuando el máximo legal es de 400.000. Ésto en dos parámetros básicos, pero luego exigimos muchas más cosas.
Habla siempre de granjas, ¿no hay vacas pastando por el campo?
Las vacas de leche no soportan el campo, es un animal que se ha seleccionado genéticamente y si a una de leche la sueltas en el campo, a la semana está muerta. La vaca es como una atleta, necesita una alimentación muy bien estudiada y condiciones ambientales muy buenas para que se desarrolle bien y tener una producción adecuada.
Poco tiene que ver todo esto con las granjas de antaño…
Hemos cogido la vaca por los cuernos y hemos estandarizado las condiciones y establecido una cultura entre los ganaderos de buenas prácticas, que son las que van a lograr que el negocio sea sostenible. Nosotros tenemos un grupo de calidad interno, funcionamos como los de grandes empresas como Renault. Este programa lo bueno que tiene es que puede ir mejorando, la valoración de los 180 puntos no es estática. Empezamos por condiciones básicas y cuando todos los ganaderos las tienen pasan a ser excluyentes. Ahora estamos empezando a dar valor a las condiciones externas de la granja, las estéticas: que la granja esté vallada, que tenga jardín, que no huela… porque en un futuro tiene que ser amable y estar integrada en el medio.
Gaza, además de la de Tierra de Sabor, vende su propia leche con esta contramarca de calidad. ¿Cómo ha funcionado?
Nosotros estamos contentos, la pena es que estamos solos. Esto nos va a beneficiar si sumamos gente, al contrario de lo que se piensa con la competencia, porque lo que se tiene que crear es la categoría comercial en el consumidor. Es como si hubiese una denominación de vino con una sola bodega… Si Rioja es Rioja es porque hay muchas bodegas tirando de la marca.
¿Cuánta leche vende Gaza?
Alrededor de los 30 millones de litros al año, con un crecimiento de un 7% en volumen en los dos últimos años. Somos una de las empresas más pequeñas.
¿Qué capacidad hay de introducir nuevas marcas en un mercado tan maduro como el lácteo?
Es un mercado muy maduro y muy competitivo. Ahora el 53% ó 54% de este mercado lo ocupa Mercadona. A esto hay que sumar otro pequeño porcentaje de marca de primer precio, la marca sin importancia que está de oferta permanente. Y al final queda un 45% que es el que nos estamos repartiendo entre Asturiana que es el número uno, Pascual, Lauki y nosotros.
¿Hay techo de producción?
En Castilla y León se consumen anualmente 250 millones de litros, pero ese no es el techo porque se quiere ir a Madrid…
¿Es difícil trabajar con una marca nueva en el mercado?
Tenemos la inmensa desgracia de que la leche es un producto de reclamo, es el punto de enganche, el faro para atraer público a los supermercados. Se está vendiendo mucha leche a pérdidas de un producto que no se sabe dónde está producido, ni en qué condiciones… La clave no es el precio, un bajo precio que es insostenible, sino la altísima calidad de esta leche.
http://www.elmundo.es

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Así lo expresó Domingo Possetto, secretario de la seccional Rafaela, quien además, afirmó que a los productores «habitualmente los ignoran los gobiernos». Además, reconoció la labor de los empresarios de las firmas locales y aseguró que están «esperanzados» con la negociación entre SanCor y Adecoagro.

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