Los ganaderos de Leche Tierra de Sabor cumplen un pliego con más de 200 requisitos de seguridad

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Una entidad de certificación independiente comprueba cada uno de estos puntos “exigentes” en las cabañas para lograr los parámetros de calidad físico-químicos e higiénico-sanitarios
Los ganaderos adheridos a Leche Tierra de Sabor deben cumplir un pliego que incluye más de 200 requisitos que buscan la seguridad alimentaria, el bienestar animal y el respeto por el medio ambiente, unas medidas “exigentes”, tanto desde el punto de vista físico-químicos como higiénico-sanitarios, y que son comprobados en las cabañas de vacuno por entidades de certificación independiente que tienen acreditada su competencia para estos programas y su parcialidad y, que a su vez, es revisada por el Instituto Tecnológico de Castilla y León (Itacyl).
Este pliego de prescripciones técnicas pretende poner en valor las características diferenciadoras de este producto, principalmente centrados en el cumplimiento de ciertos requisitos generales, así como de trazabilidad y etiquetado.
El director de la Estación de la Leche de Castilla y León, Luis Rodríguez, señaló a Ical que la parte más importante está vinculada a los requisitos que la leche de vaca tiene que cumplir en este pliego en el apartado de calidad físico-química, que determina la cantidad de grasa, proteína, lactosa, extracto seco magro y punto crioscópico, pero también los higiénico-sanitarios.
En este sentido, la legislación vigente establece un máximo de 100.000 bacterias por cada mil litros, cifra que Tierra de Sabor rebaja hasta las 50.000, lo que demuestra lo “exigente” de la sanidad del producto. En cuento al máximo permitido de células somáticas, para la generalidad de las marcas es de 400.000, mientras que la leche con el sello de garantía de la Comunidad lo reduce a 350.000. “Son parámetros muy estrictos que evidencian que la leche tiene una calidad diferente al resto”, explicó Rodríguez.
Grandes objetivos
Además de estas calidades, los ganaderos deben desarrollar una guía de prácticas correctas en vacuno de leche que diferencia todo el perfil del ganadero. Tiene cinco grandes objetivos. En primer lugar, la trazabilidad de los animales y la leche, es decir, que todas las cabezas estén identificadas y luego el producto cumpla con letra ‘Q’ e identificar todos los tanques que pertenecen a la explotación.
En segundo, el control de la alimentación, tanto la adquirida, como por ejemplo los piensos, como la producida por el ganadero, que en muchas veces también es agricultor. También se debe verificar la calidad del agua en el caso de que no proceda de la red, como pozos o directamente de ríos, para ver su potabilidad y las cantidades de coniformes y de la bacteria ‘Escherichia coli’.
El tercer objetivo de esta guía se refiere al estado sanitario de los animales, que deben soportar un control estricto, no solo de campañas de saneamiento, sino también de ubres. “Vamos más allá de la legislación”, reitera Rodríguez. El cuarto punto es la inspección de la aplicación de medicamentos, que tienen que estar almacenados por personal formado y prescripción veterinaria. Si tras su uso, los inhibidores de calidad de la leche aprecian estos antibióticos, ésta se destruye durante unos días, según las características de cada producto sanitario, hasta que no aparezca en la leche.
En quinto y último, la buena higiene del ordeño, almacenamiento y calidad de la leche, para que el local esté en “buen estado y limpio” y los equipos desinfectados. En cuanto a los trabajadores, se les exige formación para ordeñar y rutina adecuada a las condiciones óptimas y se controla que no tengan alguna enfermedad contagiosa para las vacas. Se deben cumplir unas pautas de ordeño (limpieza de pezones, lavabo de ubre y sellado tras ordeño), pero también de limpieza de la explotación: mantenimiento de instalaciones adecuado, bienestar animal (que se limpien las camas y habitáculos con periodicidad), que los suelos no estén resbaladizos y que los animales tengan posibilidad de resguardarse y de encontrarse al aire libre.
Compromisos
En esta guía también se incluye una serie de compromisos muy relacionados con los objetivos anteriores si el ganadero quiere adherirse a Tierra de Sabor, tales como garantizar la trazabilidad de los animales y la leche; una alimentación sana y segura de los mismos; un buen estado sanitario de la cabaña; asegurar la trazabilidad de los tratamientos administrativos, también medicamentos; y realizar un ordeño en condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.
Rodríguez también recordó que la marca de leche regional obliga a disponer de siete grupos de registros: libro de explotación; trazabilidad de la leche a través de sistema ‘Q’; alimentación del rebaño; agua de instalaciones con un registro de los últimos años; controles sanitarios efectuados al ganado; enfermedades y tratamientos de animales con su identificación; y trabajadores destinados al ordeño, con fecha incorporación y cualificación.
A juicio del director de la Estación de la Leche, en materia de calidad “pocas marcas cumplen tantos y tan estrictos requisitos”, dado que además los ganaderos reciben de forma sistemática a los veterinarios y auditores. Al principio, reconoce, tienen “bastante presión” para cumplir con todas estas medidas, pero cuando se acostumbran “le ayudan mucho, ya que si un animal está mal, le pondrá solución inmediata y no afectará al resto de la explotación”. “Al conseguir esta leche, el ganadero se siente orgulloso de controlar parámetros que, en algunos casos, eran desconocidos para ellos”, sostuvo.
También manifestó que estos requisitos no se consiguen “de hoy para mañana”, sino que “se ha informado y formado” a los profesionales a través de cooperativas y cámaras agrarias. Por ello, Rodríguez cree que se incorporarán más ganaderos a este pliego.
Identificación desde el origen
Por su parte, Óscar Díez, técnico del Itacyl, recuerda que la trazabilidad, que consiste en identificar el origen y etapas del proceso de producción de cualquiera alimento, es una herramienta obligatoria desde 2005 para todas las industrias agroalimentarias. Es decir, se asocia sistemáticamente un flujo de información al físico del producto. Por ejemplo, añade, con el número de lote de un brik de un lineal se pueden averiguar los tratamientos térmicos de la leche dentro de la industria, depósito de envasado, cisternas descargas en ese depósito; ruta por las distintas explotaciones, tanques, vacas de origen y su alimentación, máquina de ordeño y operario. También la composición de piensos. A mayores de estos requisitos, Tierra de Sabor exige verificar el cumplimiento de todo ello con una certificación.
Los propios ganaderos contactan con una entidad de este tipo para verificar el cumplimiento de estas buenas prácticas. “Se trata de demostrar que lo hacen bien. Con esos requisitos ya tienen el pasaporte”, sostuvo Díez. Para ello, cuando un ganadero esté interesado en formar parte de esta leche, se pone en contacto con Gaza y lo incluye dentro del programa. Cuando el ganadero acredite cumplimiento de estos apartados, ya está preparado para el proceso de certificación, si bien la empresa zamorana primero hace un diagnóstico interno.
Proyecto arriesgado y pionero
Díez admite que es un proyecto “arriesgado y pionero” en España, si bien destaca que la cultura de programas de calidad “está bastante implantada” en Castilla y León, como ocurre en estos momentos en la Cooperativa leonesa LAR, con la que Gaza ha llegado a un acuerdo para implantar en algunas explotaciones de sus ganaderos estos requisitos.
A medio plazo, el objetivo es incorporar a la figura de calidad a todos los ganaderos de otras cooperativas o independientes que lo deseen, si pueden cumplir estos requisitos. Ello sucederá siempre que el mercado responda como espera la Junta, “porque si no es así, no merece la pena ampliar la producción”. “Que se incorpore lo mejor de cada casa, porque partimos de la base de que toda la leche es sana. Aún así, no queremos que todo el mundo haga el esfuerzo si no hay demanda de mercado”, espetó el técnico del Itacyl.
El primer paso, añade Díez, lo desarrolla una empresa consolidada como Gaza por las “facilidades” que aporta, tales como la gestión sanitaria del ganado, la retirada de residuos concentrada y las buenas prácticas veterinarias. Aunque la licencia tiene una vigencia de un año, la Junta no rechaza que “si se traspasan todas las expectativas” y la firma zamorana no puede acaparar todo el volumen de envasado, otras empresas o cooperativas puedan comercializar el producto también. “No tendremos problemas en abrir la posibilidad de envasado a otras, siempre que cumpla los requisitos. Pero en estos momentos la licencia es de Gaza”, afirmó Díez.
http://www.leonoticias.com

Mirá También

Así lo expresó Domingo Possetto, secretario de la seccional Rafaela, quien además, afirmó que a los productores «habitualmente los ignoran los gobiernos». Además, reconoció la labor de los empresarios de las firmas locales y aseguró que están «esperanzados» con la negociación entre SanCor y Adecoagro.

Te puede interesar

Notas
Relacionadas